El Espíritu desconcertante

Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Envía tu Espíritu, dibujo de Fano, en diocesismalaga.es
En el relato de Hechos (Act 2, 1ss), ante la venida del Espíritu Santo, se produce en cada persona un efecto desconcertante… de pronto, todos empezaron a hablar en lenguas extranjeras.

No sabemos qué decía cada uno, no parece lo importante. Algo así como el texto que escribía Jesús en el suelo en el episodio de la pareja sorprendida en adulterio.
Lo que sí está claro es que «oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua». El Espíritu adapta el mensaje a la realidad de cada persona, de modo que cada cual lo recibe en su propia lengua.

Se produce entonces una confusión como la de Babel, sólo que en esta ocasión, la ‘algarabía’ sirve para trasladar el mensaje más lejos, a más personas… y adaptado a su lenguaje, a su forma de entender.

Párate, deja que el Espíritu toque tu corazón y ponga el rostro de esas personas que conoces y que necesitan que les susurres a Dios: quizá sea un familiar, o una persona extranjera que ha alquilado un piso en tu portal, o alguien cercano que se ha quedado sin trabajo,…
Ponles en el centro de tu corazón, mírales con los ojos de Dios Madre Padre y piensa como puedes hacerles llegar su dulce voz.

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