Extiende tu mano (Lucas 6,6-11)

En el la oración de hoy me ha llamado la atención una frase en la ‘puesta en marcha’:

al rezar, disponte como si entraras en un templo.

A fin de cuentas, es exactamente eso, entrar en un templo… aunque a veces, no preto toda la atención al silencio, disposición, ornamentación… de ese templo…

El Evangelio del hombre con el brazo paralizado curado en sábado, Jesús presta atención a qué es importante realmente:

¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?

Nada es más importante, nada, en esta tierra que buscar el bien de una persona. Todo lo demás puede esperar…

En ocasiones, las leyes que no nos dejan no son externas, sino propias limitaciones, auto-convencimientos de que algo no se puede o debe hacer.

Y estas son las más difíciles de detectar y salvar.

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