Pentecostés. En nuestra lengua

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Al escuchar el pasaje de Pentecostés, me quedé en una frase:

empezaron a hablar en lenguas extranjeras, según el Espíritu les permitía expresarse.
todos los oímos contar, en nuestras lenguas, las maravillas de Dios

A veces, cuando escuchaba este pasaje prestaba atención a la primera frase… intentar estar abierto al Espíritu y a lo que sugiera. Sin embargo, esta vez, intuía que debía estar atento al ‘resultado’, a lo que se percibe.

Quizá un indicador de que es el Espíritu quien habla, y no yo, es que quien escucha, lo hace en su lengua, es decir, como está acostumbrado a oír hablar. En sus modos, en sus entornos, con sus ejemplos…

Y, además, escucha hablar sobre las maravillas de Dios. No recibe reproches, o se escandaliza, o se indigna,… sino que son las maravillas de Dios las que escucha.

Y hoy, en periodo de iMision, esta parte creo que es especialmente reveladora. Porque es ahí, también, en ese lenguaje tan particular, en ese universo digital, donde debo contar las maravillas de Dios.

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